Te van a correr… te van a correr

Para evitar que saliera a la calle sin compañía, mi abuela solía hablarme del “robachicos”.
El temido personaje, cuya aparición en mis sueños era verdaderamente espantosa, se dedicaba a robar niños del barrio. Se le podía identificar porque llevaba un costal para guardar a los pequeños que salían solos de casa. En ocasiones, también capturaba a los que no hacían la tarea.
Sobra decir que jamás abandoné la casa de mi abuela sola ¡y menos sin haber terminado la tarea!

¡Ay nanita! Ahí viene el robachicos

A primera vista, las leyendas son inofensivas. Sin embargo, pueden generar angustia innecesaria.
Por ejemplo, se dice en algunas organizaciones el fantasma del desempleo recorre con ímpetu los pasillos. A veces se presenta como un susurro que, a manera de conciencia, advierte claramente: “te van a correr… te van a correr”. En otras ocasiones, puede tratarse de un escalofrío que recorre el cuerpo al tiempo que se recuerdan las tareas inacabadas.
No es para menos. Pensar en la posible pérdida del empleo roba el sueño, desconcentra y nos hace improductivos.

¿Cuál es el papel de la organización en este fenómeno? Estoy convencida de que la empresa debe evitar la difusión de los mitos y leyendas, y que la única manera de hacerlo es a través de la comunicación.
Particularmente en momentos de inestabilidad, es muy importante implementar canales y métodos de comunicación efectivos. Resulta fundamental que tus empleados conozcan cuál puede ser su futuro en la compañía.
Esto no implica difundir información confidencial, pero sí se traduce en el compromiso del patrón de mantenerse cercano a las preocupaciones de su personal.
Si en tu empresa no se tiene esta práctica, mi sugerencia es hablarlo. Acércate a tu superior o al responsable de recursos humanos y coméntale lo que te inquieta. Seguramente, ellos tendrán una respuesta a tus planteamientos.

¡Que no panda el cúnico!

Finalmente, mi recomendación personal es no dejarse llevar por el pánico colectivo. Es muy fácil que los rumores se extiendan y que la neurosis colectiva te contagie. No obstante, es preferible que permanezcas objetivo y calmado.
Piensa que en este momento, tu organización necesita de colaboradores productivos y concentrados. Lo peor que puedes hacer es angustiarte por algo que probablemente no suceda, ya que esa preocupación puede provocar que el desempleo te meta en su costal por tu baja productividad.

¿Has tenido algún encuentro con este fantasma corporativo? ¿cómo lo has manejado? ¿qué le sugerirías al departamento de recursos humanos para controlar sus apariciones?

Nota final

Si alguien ve al robachicos por ahí, por favor díganle que me busque. Quiero pasarle el contacto a un Gerente de Recursos Humanos que está desesperado por retomar el control de su personal. ¡Gracias!

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