Querida Silvia…

Silvia Vargas

Ofrezco una disculpa a nuestros lectores por salirme del tema que regularmente se analiza en este blog. Sin embargo, mi calidad de ciudadana, me obliga a participar en el legítimo reclamo de seguridad y justicia que se da en nuestro país.

Es por ello, que comparto con ustedes esta carta dirigida a Silvia Escalera y además abro el foro para que la enriquezcan con sus comentarios.

Querida Silvia:

Disculpa si me dirijo a ti con tanta confianza, como si fuéramos amigas, pero no encuentro otra manera más honesta de solidarizarme con tu causa.

Me siento enojada. Es mi forma de reaccionar ante la frustración y cuando pienso en ti, portando la pañoleta rosa de tu hija y con los ojos tristes, me enojo aún más. ¡Ya basta!

Estoy así porque no me resigno ante las injusticias. No logro aceptar que somos infinitamente vulnerables y que basta un instante para que te sacudan la vida con amenazas o con silencios.

Son muchas las justificaciones que se le pueden dar a hechos tan crueles: impunidad, corrupción, desempleo… Para mí no hay justificación. Quizá se trata de explicaciones y ninguna de ellas lo suficientemente válidas como para tranquilizarme.

Pienso que muchos nos identificamos contigo porque, en el fondo, nos sabemos frágiles. Indefensos ante un aparato gubernamental complejo y lento que, hasta ahora, muestra un pobre desempeño. Sabedores de la existencia de grandes mafias, empoderadas económica, política y militarmente, a las cuales no podemos hacer frente.

Sin embargo, querida Silvia, quiero creer que no todo está perdido.

Dicen que las mujeres somos extremadamente fuertes y en tu caso, evidentemente, la premisa se confirma. Verte en pie transforma mi enojo en coraje para no dejarme arrastrar por la indiferencia ni por el miedo.

Sin duda, tus esfuerzos y los de muchos otros están marcando un cambio. Ya lograron derribar barreras partidistas de las autoridades y convocaron a miles de ciudadanos para marchar contra la inseguridad.

Es cierto, no es suficiente, aún queda mucho por hacer. Honestamente, espero que estemos iniciando la construcción de un país más justo para todos.

Por lo pronto, mañana protestaré muy fuerte con mi silencio. A paso lento recordaré tus ojos tristes… la pañoleta rosa… y me uniré al ejercicio valiente de hacer valer lo que nos corresponde.

Deseo que tu hija regrese muy pronto a casa y que la experiencia no se convierta en bandera política, sino en un penoso antecedente que nos lleve a tiempos mejores. Deseo también que este país, al que amo entrañablemente, se transforme en un buen lugar para vivir y que los ciudadanos nos comprometamos a trabajar cada día más fuerte y responsablemente para lograrlo.

Recibe un abrazo solidario,

Angélica

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s