
En el post Golpes ¿hasta en la empresa? cité algunos ejemplos de violencia laboral contra las trabajadoras y te invité a reflexionar sobre el fenómeno.
Si afortunadamente tú no has sufrido una experiencia de ese tipo, seguramente sí conoces a alguien que está en ese caso. Por lo tanto, esta entrada es para ti.
¿Cómo identificar actos de violencia en la organización?
No todos los casos se pueden calificar de violentos. Para hacerlo, podrías ocupar la definición propuesta en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia:
“… violencia laboral es la negativa ilegal a contratar a la víctima o a respetar su permanencia o condiciones generales de trabajo; la descalificación del trabajo realizado, las amenazas, la intimidación, las humillaciones, la explotación y todo tipo de discriminación por condiciones de género”
Me identifico como víctima, ahora ¿qué hago?
Existen varias opciones que puedes agotar:
- laboralmente: si te despidieron con motivo de género, el hecho se constituye en despido injustificado y te da derecho a demandar a la organización la reinstalación o el pago de una indemnización
- civilmente: en caso de que se te niegue el empleo o bien, una oportunidad de crecimiento, se generan daños y perjuicios.
El daño puede ser material o psicológico, este último se sustenta con una pericial que demuestre la afectación que te causó la empresa. El perjuicio, por su parte, es el ingreso que dejaste de obtener como consecuencia de la discriminación laboral
- penalmente: en casos extremos, y no por ello menos comunes, puedes llegar a sufrir un hostigamiento sexual. Es importante que sepas que el hostigador es una persona jerárquicamente superior a ti y que se vale de esa relación para asediarte. Si tienes pruebas sobre su comportamiento (testigos, videos, audios, correos electrónicos, etc.) puedes denunciarlo
- ante organismos especializados: cabe intentar una queja ante la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), por discriminación entre particulares y la puedes interponer por correo electrónico (quejasyr@conapred.org.mx)
Por favor, ¡defiéndete!
Ninguna razón justifica que sufras violencia laboral y la mejor arma para defenderte es conocer tus derechos y hacerlos valer.
Si te interesa recibir asesoría para casos particulares, la Fundación Origen ofrece un excelente servicio de orientación legal sin costo. Los puedes contactar en el 55204421 (en la Ciudad de México) o en informes@origenac.org
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Etiquetado: discriminación, equidad de género, medios de defensa, violencia laboral

El 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La conmemoración fue propuesta por la Organización de las Naciones Unidas.
Como cada año, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), publicó cifras que ilustran la magnitud del fenómeno:
- 29.9% de las mujeres que declararon haber sufrido incidentes de violencia, la experimentaron en el centro de trabajo
- 45.4% de las obreras que trabajan en fábricas, talleres o maquila, sufren abusos laborales
El INEGI define a la violencia laboral como el abuso de poder por parte de los jefes o compañeros de trabajo e incluye expresiones que van desde insinuaciones sexuales, hostilidad, humillaciones en forma de insultos y hostigamiento hasta la violación; así como desprecio, inequidades salariales y despido.
Sobre este tema conviene tener presente que:
- la violencia no sólo es la que proviene de un hombre, también puede darse entre mujeres (se dice que nosotras somos más misóginas que ellos)
- los abusos en el ámbito del trabajo, en su mayoría, son tolerados por la necesidad de mantener el empleo o por ignorancia
- erradicar la violencia no sólo es responsabilidad de las empresas, también es de los trabajadores y por supuesto, de las autoridades
- la única forma de enfrentarlo es conociendo tus derechos para hacerlos valer
¿Cómo saber si eres víctima de violencia laboral?
Quizá no labores en una fábrica o taller, pero eso no obsta para librarte de este tipo de abuso. Si respondes afirmativamente a alguno de los siguientes planteamientos, te convendría asesorarte de inmediato:
- para acceder a tu puesto, ¿tuviste que demostrar que no estabas embarazada?
- ¿te han negado un empleo u oportunidades de crecimiento en el actual, por tu condición de mujer?
- en tu organización, ¿los hombres que desarrollan la misma labor y en las mismas condiciones, ganan más que las empleadas en la misma posición?
- ¿los puestos directivos en tu empresa están reservados para el género masculino?
En mi siguiente post escribiré, sobre las opciones de defensa. Por lo pronto, te sugiero ir consultando las páginas de organismos que están trabajando para fomentar la equidad de género en las relaciones laborales:
¿Conoces alguna otra organización que esté trabajando sobre el tema? ¿Qué están haciendo en tu empresa para evitar la violencia contra las mujeres? ¿Qué harías si tú fueras víctima de este fenómeno?
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