El (des)prestigio del gremio

El éxito femenino en la carrera profesional no siempre es bien visto, ¿a qué se deben estas duras críticas?

Quizá el título de este post no sea del todo correcto, pero no encuentro mejor manera de hacer referencia a la fuerza de trabajo femenina. No me cabe duda, somos un gremio.

Si bien es cierto que hemos ganado mayor presencia en el mundo laboral, también debemos reconocer que el ascenso no ha sido fácil. Todavía en muchas organizaciones, se presentan políticas y actitudes contrarias a la equidad de género.

Lo más sorprendente del fenómeno es que, con frecuencia, somos las mismas mujeres las que encabezamos un movimiento contrario a nuestros intereses.

Seamos realistas. Cuando un hombre asciende, regularmente pensamos en que es consecuencia de su talentoso empeño (salvo tristísimas excepciones). Sin embargo, cuando es una chica la que obtiene la promoción, en seguida causa polémica. No faltará quien señale que la decisión carece de moral y de ética.

Las otras caras de la moneda

A pesar de que la colaboradora se gane a pulso el ascenso, la memoria corporativa no perdona. Es decir, si en la organización existe precedente de una mujer que ascendió a la mala, radio pasillo guardará el registro y lo sacará a colación en la siguiente promoción femenina.

Difícilmente se olvida que una integrante del gremio nos reste prestigio. No es para menos, la pérdida de credibilidad duele, pues pone en tela de juicio la capacidad de crecimiento profesional por méritos propios.

Por otra parte, tenemos el caso de las organizaciones que no permiten la presencia femenina en puestos de decisión, lo que se traduce en una evidente discriminación laboral.

Las razones las conocemos todos…

es que se puede embarazar y ¿quién la va a cubrir en su incapacidad?, ¿y si se casa? ¡seguro suelta la chamba!, si no puede controlar sus hormonas, ¡menos a un equipo de trabajo!

Casos que inspiran

CNNExpansión realizó el estudio Las 50 mujeres más poderosas. Dentro del especial se puede conocer la historia de ejecutivas que encabezan el poder empresarial en México.

Mientras leo el perfil de algunas de ellas y observo sus fotografías, no dejo de preguntarme ¿cómo es que su trayectoria no se ha fijado en la memoria colectiva de nuestro gremio y nuestras organizaciones?, ¿por qué dudamos de nuestra capacidad para alcanzar el éxito profesional?, ¿en qué nos basamos para criticarnos tan duramente?

Reflexión final

Desde mi perspectiva, el prestigio del gremio se construye con trabajo serio y constante. Cada vez que conozco a una mujer con una carrera congruente y limpia, me niego a pensar en el desprestigio del gremio.

¿Qué reacciones se generan en tu empresa cuando una colaboradora es promovida?, ¿la organización fomenta el crecimiento de su personal femenino?, ¿debería existir un código de ética sólo para trabajadoras?

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