Incio este post, ofreciendo una disculpa a los visitantes regulares del blog por salirme del tema usual. Sin embargo, sé que comprenderán que en ocasiones no es sólo válido, sino obligatorio, romper los esquemas para alzar la voz ante las grandes injusticias.
El hecho es que me considero respetuosa de la vida y la integridad de las personas y los animales. Actualmente patrocino virtualmente a Nina, una perra que perdió una patita y está bajo el resguardo de Casa Lulix.
Tristemente, me enteré ayer através de correos de amigos animaleros que el refugio canino de Javier Cervantes fue atacado brutalmente. Más allá de detallar lo sucedido, quiero aprovechar este espacio para denunciarlo y manifestarme en contra de la crueldad con que fueron tratados esos animalitos. No alcanzo a entenderlo y me siento profundamente indignada.
Desconozco quiénes lo hicieron y porqué. Lo único que sé es que no podemos permitir que esto vuelva a suceder y si se llega a abrir algún foro para manifestarse a favor de los animales, seguramente ahí estaré.
Creo que todos tenemos cierta responsabilidad desde el lugar en donde nos encontremos. Ahí, donde tú estés, seguramente podrás hacer algo… quizá puedas empezar por comentar lo ocurrido con tus contactos.
Si quieres tener más información sobre lo sucedido, puedes consultar los siguientes servicios informativos:
http://www.eluniversal.com.mx/ciudad/94297.html
http://www.jornada.unam.mx/2009/02/25/index.php?section=estados&article=030n1est
Para nadie es un secreto que transitar por la Ciudad de México representa un riesgo constante. A decir de los especialistas, vivir en este laberinto urbano puede ocasionar estrés crónico.